miércoles, 13 de mayo de 2009

Enfermizamente sobrehumanizado

Bruno nos escribio estos comentarios desde el punto de vista artistico:

A partir de lo que leí en los textos que fueron pasando, creo que es evidente la relación del urbanismo limpio con la persona que habita el espacio de la urbe. En este sentido, me permito asociarlo con el modo por el cual el espectador logra la aprehensión del objeto artístico. Este implica el desarrollo, por parte de la persona-espectador, de un “conocimiento particular” (o modo de conocer, aprehender) que se encuentra en tensión entre lo racional y lo sensible. Es un saber que necesita ser incorporado y que, una vez asimilado, permite la lectura de la obra (y de la realidad). La persona que logra esta incorporación modifica claramente su visión del mundo, por consiguiente, su forma de relacionarse y de moverse en él. Esto es, al fin: modifica el mundo (qué es el mundo moderno sino la construcción de la imagen del mundo a través de la praxis del hombre).
El espacio (plástico, estético) induce a un accionar por parte de la persona. Pero, si ésta no tiene incorporada una conciencia por medio de la cual mantenga limpio su espacio, el urbanismo limpio será inalcanzable. El UL se encuentra así en un lugar que escapa (al menos en su totalidad) a las posibilidades de previsión por parte de los arquitectos (que, claro está, pueden ser muy positivas y sumar en gran porcentaje) para instaurarse en la conciencia de quien habita el espacio.
El desarrollo de la sensibilidad estética se puede instaurar como factor de cambio en las perspectivas de vida y comportamiento. Esta sensibilidad claramente se comunica a través de la arquitectura y del arte. Habría que plantearse de qué manera dejar claro este mensaje en el texto (o discurso) del edificio.
Les dejo una cita (sin ánimos de sumar ni restar porotos) de Víctor Vasarely (1906-1997) que me pareció oportuna para este primer intento de participación: “Para que la ‘ciudad de la felicidad’ pueda resplandecer por fin, es preciso hacer colaborar intensamente al arquitecto -algo deshumanizado- con el artista, que esté enfermizamente sobrehumanizado” (del libro Plasti-Ciudad-Cidad).

1 comentario:

  1. Muy interesante tu punto de vista de la relacion obra-espectador. Tambien es gracioso como nos ven a los arquitectos, super dogmaticos, frios...,si supieran que somos un desmadre!!.
    Estoy de acuerdo con la logica cognoscitiva, no podes aprender lo que no tenes en el disco duro. Lo nuevo es imprevisible, de lo contrario, no seria nuevo. Desde este punto de vista el urbanismo limpio no se puede predecir ni prefigurar, pero se pueden imaginar algunos caminos que mejorendo los presentes nos den certeza que el resultado tiene que ser distinto...sin importar como, porque no sera obra de una persona sino de una conciencia colectiva.

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