Problemas de la ciudad global en el siglo XXI
El economista Ravi Kanbur sostiene que expertos de distintas disciplinas deben aunar sus esfuerzos para la comprensión de la compleja realidad urbana. Ese fue el tema de un workshop que se realizó en Buenos Aires.
Por: Fernando Bruno
CONTRASTES. Buenos Aires, vista aérea de la Villa 31, deboajo de la autopista. Detrás, imponentes, los edificios de Retiro.
En el año 2007, por primera vez en la historia de la humanidad, la tasa de población urbana mundial superó el 50%, es decir, que, al día de hoy, hay más personas en el mundo viviendo en ciudades que fuera de ellas. El dato no es menor y da cuenta de un fenómeno que, si bien se viene anunciando desde hace mucho tiempo en los planos simbólico y cultural, comienza a concretarse estadísticamente en nuestra época: el ser humano va camino a transformarse en una entidad eminentemente urbana.
Lejos de lo que podría pensarse a primera vista, América Latina no es la excepción a esta tendencia. Al contrario, un reciente informe del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas afirma que la zona "cuenta con una de las tasas de población urbana más altas del planeta". Por ejemplo, el 92% de los uruguayos y el 91% de los argentinos viven en áreas urbanas. En promedio, "casi un 60% de los habitantes de toda la región vive en ciudades de distintos tamaños".
En este contexto, el Instituto Mundial para la Investigación del Desarrollo Económico, dependiente de la Universidad de Naciones Unidas, apoyado localmente por el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR-Conicet), organizó entre el 22 y el 24 de mayo un workshop en el marco del proyecto de investigación "Más allá del punto de inflexión: desarrollo en un mundo urbano".
El encuentro funciona como conclusión de una serie de conferencias regionales, de las que participaron académicos, funcionarios y miembros de organizaciones sociales en diferentes ciudades del globo. En ellas se debatió sobre las cuestiones surgidas en los últimos años en relación a este cambio de proporción en la relación entre población urbana y rural, al que precisamente llaman "el punto de inflexión", un viraje que permite enfocar los estudios sociológicos, económicos y urbanísticos desde una nueva perspectiva.
Consultado por Ñ, Ravi Kanbur, profesor de la Universidad de Cornell y uno de los coordinadores del proyecto sostiene que el problema urbano puede ordenarse hoy según cuatro ejes fundamentales: (a) ¿Qué tiene "lo urbano" de especial? (b) ¿Por qué el problema de la urbanización es tan importante ahora? (c) ¿Cuáles son las lagunas en los análisis de los problemas urbanos? (d) ¿Cómo pueden contribuir las diferentes disciplinas académicas?
Las tres "d"
En cuanto al primer punto, la especificidad de lo urbano, Kanbur señala: "Si se examinan los trabajos presentados a lo largo de todas las conferencias, existen tres puntos fundamentales que nos ocupan y que llamamos 'las tres d': densidad, diversidad y dinámica. Densidad, obviamente, tiene que ver con gente viviendo junta y los economistas hablan mucho sobre esto, de las aglomeraciones, de sus costos y sus beneficios. Diversidad se relaciona con densidad, en el sentido de que esta gente que vive junta es muy diferente la una de la otra y, por lo tanto, tratamos con poblaciones muy heterogéneas. Ese es un rasgo característico del ámbito urbano en comparación con el rural, que es más homogéneo. En cuanto a la dinámica, podemos decir que el ritmo actual de cambio es muy alto. En lugares como Asia y Africa, el 70% de la población es rural, entonces la dinámica de gente moviéndose del campo a la ciudad es muy rápida; las ciudades sufren grandes cambios porque hay gente mudándose hacia ellas. En Latinoamérica, donde un 70% de la población ya es urbana, esa fuerza no está presente. Pero, de todos modos, dentro del mismo medio urbano, existe una gran dinámica de traslados de ciudades pequeñas a ciudades grandes".
En lo que se refiere a la actualidad del problema urbano, hay varios aspectos que entran en juego. Kanbur, interesado en el análisis de la pobreza y la inequidad y en la búsqueda de políticas adecuadas para combatirlas, distingue claramente tres de ellos: en primer lugar, destaca el hecho de que "la pobreza está transformándose cada vez más en un problema urbano". Además, es de un tipo específico: "la pobreza urbana tiene algunas características que la diferencian de la rural. Las áreas rurales, en África o Asia, por ejemplo, son áreas de ingresos bajos. Las áreas urbanas, al contrario, son áreas de ingresos más altos, pero que contienen otras dimensiones de pobreza que no necesariamente tienen que ver con los ingresos: sanidad, agua, vivienda. La pobreza urbana es entonces de un tipo diferente que la rural".
Finalmente, en tercer lugar, la urbanización está en el siglo XXI intrínsecamente vinculada con la globalización: "Hace un tiempo, podía pensarse a la ciudad y a las zonas rurales dentro de un país, de modo que existían por un lado los núcleos urbanos y por el otro el interior que los abastecía. Esos dos espacios son muy difíciles de distinguir actualmente; existe una tremenda competencia entre las ciudades a nivel global".
Al momento de hablar sobre las falencias o lagunas del análisis de los problemas urbanos, se detiene particularmente en cada disciplina. "Los economistas –afirma– siempre ponemos el énfasis en las llamadas 'economías de escala', pero creo que todavía no comprendemos bien por qué el hecho de que la gente viva junta conduce a la alta productividad; lo vemos, pero no podemos entenderlo del todo. En el caso de los sociólogos y los antropólogos sociales, encontramos que la diversidad es un gran tema de análisis para ellos; y existen dos grandes corrientes al respecto: básicamente, unos afirman que la diversidad es buena y otros, que es mala. Los primeros se basan en el hecho de que la diversidad conduce a la innovación, al surgimiento de nuevas culturas y prácticas. Los segundos sostienen que la diversidad acarrea conflicto y violencia. Tenemos que entender cómo esos dos caminos diferentes se relacionan entre sí, cómo funciona esa tensión entre ambos". En ese punto, el problema sobrepasa el ámbito académico y se plantea la pregunta de cómo administrar justamente los recursos para combatir la pobreza y la inequidad: "Si uno observa el caso de, por ejemplo, Asia, debe preguntarse si la inversión pública tiene que realizarse en áreas rurales o urbanas. No se puede hacer en las dos, lidiamos siempre con recursos limitados. Creo que todavía no podemos entender, sobre una base racional, en cuál de las dos es más conveniente invertir".
Disciplinas encontradas
Kanbur presenta también la cuestión como un debate acerca del rol de las ciencias sociales y su capacidad transformadora, lo que constituye el cuarto eje ordenador: "Nuestra preocupación es poder juntar las perspectivas de las diferentes disciplinas. Ese es un gran problema para las ciencias sociales. Los economistas hablan con los economistas, los sociólogos con los sociólogos, y así sucesivamente. Este es un escenario muy diferente al de las ciencias naturales. Por ejemplo, el Proyecto Genoma Humano es un emprendimiento multidisciplinario: se necesitan biólogos, químicos, científicos computacionales, todos trabajan juntos para resolver el problema. Por alguna razón, en las ciencias sociales no contamos con esa comunicación fluida. Debemos encontrar temas concretos que puedan facilitar ese encuentro, dado que cada disciplina tiene sus puntos fuertes y débiles. En este congreso, por ejemplo, todos los especialistas están discutiendo los trabajos de todas las disciplinas. Es como hablar lenguas diferentes, es un proceso difícil y lento, pero estamos haciendo progresos".
Cuando se le pregunta si la crisis financiera que vive el mundo en estos días ha modificado el carácter de estos problemas, Kanbur responde: "Los temas que discutimos son temas a largo plazo. Más de la mitad de la población del mundo es urbana, éste es un proceso que viene ocurriendo desde hace treinta o cuarenta años y que va a ocurrir por quién sabe cuántos años más. En ese sentido, la crisis actual no influye mayormente en nuestro análisis, se trata de una discusión más estructural. Sin embargo, la crisis plantea de hecho nuevas preguntas: por ejemplo, ¿cómo influenciará al ritmo de urbanización? Si se toma el caso de China, se ve que la zona costera, la más densamente urbanizada del país, ha crecido extremadamente rápido debido a las exportaciones; mientras que el interior, menos urbanizado, no ha crecido velozmente. Uno de los impactos de la crisis es que golpea más fuertemente a las zonas costeras, ya que éstas dependen de las exportaciones. El interior, al contrario, se conservó más protegido, aislado de la crisis. Nos encontramos así con una inversión de las valencias y el proceso de urbanización se ha lentificado. Ese sería un ejemplo de cómo la crisis puede afectar los procesos de urbanización".
Otro punto a considerar, según Kanbur, es "el impacto que tiene la crisis en los pobres. Cada vez que una crisis impacta, son los pobres los que más la sufren. En este sentido, es bastante probable que sea en las áreas urbanas donde la crisis afecte más fuertemente, porque las áreas rurales, como en el caso de China, están más aisladas de la economía global. Lo mismo sucedió hace diez años con la crisis financiera asiática: las zonas más afectadas fueron las urbanas. La lógica es bastante simple: las áreas urbanas están más vinculadas al mercado global, precisamente por eso crecen más rápido y son en muchos sentidos beneficiadas, pero, paradójicamente, por esa misma causa son más susceptibles de sufrir la crisis. Es por esto que es tan importante hoy la cuestión de proteger a los pobres urbanos".
viernes, 5 de junio de 2009
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